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DIA DE GRACIAS

No sé de donde viene la tradición.... No sé donde nació la historia.... Lo que sé es que mi corazón se siente feliz en este día al sintonizarse en una conciencia de gratitud a Dios. Si pudiera pintar en el inmenso cielo la palabra GRACIAS no lo podría hacer con los colores tan hermosos y la majestuosidad con que Dios lo hace cada día. ¿Cómo no ver el cielo? ¿Cómo no ver todo lo creado por Él, incluyéndome a mi? ¿Cómo no agradecer? ¿Cómo no dedicar un solo día completo a dar gracias a Dios, por todo lo que Él me da el año entero? ¡GRACIAS DIOS!, ¡GRACIAS DIOS!, ¡GRACIAS DIOS!

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Todos en esta vida tenemos aciertos y errores. Si no tenemos algo bueno que decir respecto a alguien, es mejor bendecirlo, mas no juzgarlo, para no hacer nosotros lo que no nos gustó ver en otro. (No te fijes en la paja del ojo ajeno, porque puede que tu tengas una viga en el tuyo).

Ama, cree y ve

Les deje de tarea a mis alumnos hace un par de semanas que buscaran letras de canciones que tuvieran un contexto positivo , no tanto de amor de pareja sino de amor en si mismo, y me trajeron varias; algunas mas populares, conocidas o recientes que otras, pero todas lindas. Ya que las trajeron les pregunte "¿que fue lo que te gusto?, ¿porque te gusto?". Las respuestas fueron variadas, y todas igualmente de válidas. Una vez que se dieron cuenta porqué les gusto, les di otra tarea: ¡APRÓPIENSELAS!. Si, aprópienselas. Hay mucha, demasiada información de todo tipo en el mundo, y en ocasiones le damos tanta importancia a ella, que nos dejamos a nosotros mismos de lado para vivir tan deprisa y sin poner realmente atención a lo que estamos dejando entrar en nuestra mente y nuestra alma. Un ejercicio tan sencillo como poner atención a la letra de las canciones, comprender que es lo que dice, y como resuena en nuestro interior es muy interesante. Y más si nos lo apropiamos. Apenas aye...

¡YA LLEGUÉ!

Este pasado fin de semana viaje a la Ciudad de México, y realmente puedo decir que fue un viaje enriquecedor, un regalo de alegría y amor para mi corazón. Aunque para los viajeros frecuentes quizás la experiencia que viví el viernes en el avión no es nueva para ellos, si fue totalmente nuevo para mi: cuando el avión cerro su puerta y comenzó su avance a la pista, y por el altavoz anunciaron que en las pantallas iban a proyectar desde la cabina del piloto, tanto el despegue como el aterrizaje. ¡Que sensación!: ver y sentir eso, fue ¡wow!. Otra de las cosas que me siguen maravillando es la altura que alcanzan los aviones, y que si bien la temperatura fuera del avión es de hasta -49°C, dentro estamos a una temperatura por demás agradable. En este viaje tuve la dicha de ver a varios de mis amigos quienes viven en la Ciudad, y en el Estado de México. También viajaron otras amigas de Colima para coincidir en DF. Fue como una fiesta para mi. Fue como una comida de Navidad adelantada, donde to...

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No hay congruencia entre orar por la paz, y seguir haciendo reuniones de "defensa" y "ataque".

Un pensamiento

Momento a momento, hasta el último día de mi existencia, hago todo lo que este a mi alcance por ser mejor persona; ser aún más feliz; procurar el bien para mi y para quienes están en mi vida. Pero sobre todas las cosas, Amar a Dios y sentirme amada por El.

El Príncipe y el Mendigo

Samuel Longhorne Clemens, mejor conocido como Mark Twain, escribió una historia del siglo XVI que contaba sobre las ceremonias de palacio, y como eran las costumbres y festividades del pueblo. Esta basada en dos personajes principales el cual también da nombre a su relato: El Príncipe y El Mendigo. La historia cuenta como al intercambiar sus vestiduras, comienza todo una experiencia de vida la cual los lleva a tener que demostrar, que pese a sus vestimentas, no son lo que aparentan ser, y que para recuperar sus vidas, han de hacer hasta lo imposible para volver a ser quienes son en realidad. Me gusta esta historia porque a veces nosotros mismos estamos viviendo una vida de mendigos, cuando en realidad somos Príncipes o Princesas. Y no es por las vestiduras, ni por las casas o autos que poseemos, sino porque somos hijos del Rey; somos hijos de Dios. Aunque en nuestras mentes hemos cambiado nuestras creencias de quienes somos en realidad, eso nunca va a hacer que dejemos de ser lo ...