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SINGULARMENTE IGUALES

En su centro, cada ola es, fué, y será, siempre océano. No puede remediarlo. Ella puede agitarse, bullir, y echar espuma al intentar ser diferente, mas eso no afecta lo que ella es en el fondo. No confundamos la forma en que algo se expresa con lo que realmente es . La ola del océano ruge y espuma enorme y amenazadoramente reaccionando al viento. Ella se calma y se serena reaccionando al cálido sol. Podemos llamar una ola del océano musulmana, llamar a otra judía, a otra hindú, a otra católica, etc. Podemos designar ciertas olas femeninas y a otras masculinas. Podemos identificar algunas olas como de cierta nacionalidad. Mas eso no afecta de ningún modo la unidad de la ola con el océano y, en esa unión, su unidad con otras olas. Manténte alerta: Con demasiada frecuencia ponemos atención a las diferencias superficiales que existen entre las personas, cuando lo que es valioso e importante es pensar en nuestra increíble unidad. SOMOS UNO .

LA FLOR

Durante algún tiempo ha habido una persona que me ha puesto un botón de rosa en el hojal de mi traje como adorno al asistir al servicio del domingo. Y como esto sucedia cada semana, yo no pensába ya mucho en ello. Era un gesto que aprecié al principio, pero que se fué volviendo rutina. Un domingo, sin embargo, lo que yo consideraba ordinario, se volvió muy especial. Cuando yo estaba dejando el servicio dominical, un niño se acercó. Caminó directamente hacia mi y me dijo: "Señor, ¿que va a hacer usted con la flor?". Al principio no entendía de que me estaba hablando, pero luego comprendí y le dije: "¿Quieres decir esto?" mientras yo señalaba la rosa en mi chaqueta. El dijo: "Si señor. Me gustaría que me la diera en caso de que la pensara tirar". En ese momento yo sonreí, con mucho gusto le dije que sí podía tener mi flor, y lleno de curiosidad le pregunté que pensaba hacer con ella. El niñito, quien probablemente no tendría mas de 10 años, me miró y me dijo...

CACTUS

Cuando estaba en la primaria, uno de mis mejores amigos me hizo una maldad. Molesto y enojado, quería vengarme: "se la iba a regresar...¡peor de lo que él me la había hecho!". Un día, en el patio de la escuela, una peluda pieza de cactus con una suave y espinosa parte que pica como alfileres, si ellas se clavan en la piel, se había roto de la planta. Observándola, un plan llego a mi mente: yo decidí que yo iba a ir donde mi amigo, y le metería ésto dentro de su camiseta, y se la tallaría en la espalda (los niños serán siempre niños). Así que, yo puse la pieza tipo puercoespín en mi bolsillo, y la traje cargando tooodo el día, esperando el momento para hacerlo. Cada vez que me movía, las púas me pinchaban. Finalmente, al final del día, cuando saqué el cactus de mi bolsillo, TODAS las agujas del puercoespín se habían ido. Cuando me quité el pantalón, ahí estaban todas ellas, INCRUSTADAS EN MI PIERNA. Estuve en un infierno por la venganza, con el coraje durante todo el día, y co...

CUANDO NO DAMOS AMOR...

Cuando no recibimos amor creemos que se nos lastima, pero no es eso lo que nos lastima en realidad. Nuestro dolor surge cuando no damos amor. Nacimos para amar. Se puede decir que somos instrumentos de amor divinamente creados. Desempeñamos nuestras funciones de modo más eficaz cuando estamos dando amor. El mundo nos ha hecho creer que nuestro bienestar depende de que otras personas nos amen, pero ésta es la clase de pensamiento invertido que ha sido causa de tantos de nuestros problemas. La verdad es que nuestro bienestar depende de que nosotros demos amor. Se trata de dar, ya que en automático, recibimos. Somos generadores de amor, no vanos consumidores.

¿DE QUE TAMAÑO ES TU SARTÉN?

En un área para pescar de un río, un pescador observaba con un poco de curiosidad a otro pescador que estaba cerca de él. Cada vez que el pescador pescaba un pez, lo ponía abajo al lado de una regla: Si el pez era mas grande que la regla, lo devolvía al agua. Volvía a pescar otro pez, y de nuevo lo ponía abajo junto a la regla y lo tiraba al agua. Nuevamente sacaba otro, y si era mas grande que la regla, lo volvía a tirar. Después de varias veces que hizo lo mismo, el hombre que estaba observándolo, realmente intrigado porque el otro pescador estaba tirando los peces mas grandes una y otra vez al agua, se acercó y le preguntó: "Hey, ¿estás tirando esos peces grandes porque ellos tienen muchas espinas?, ¿o es porque ellos no tienen suficiente carne?. ¿Qué es lo que pasa?" A lo que el otro pescador respondió: "¡Oh, no!, lo que sucede es que mi sartén es sólo tan grande como esta regla, y si el pez es mas grande que la regla, entonces no cabe en mi sartén". ¿DE QUE TAM...

¿Eres dinámico?

¿Qué es ser una persona dinámica? Muchos creen que les gustaría ser, o que son, lo que se llama dinámico. Pero al parecer, no siempre tienen una idea muy clara de lo que realmente significa esa expresión. A veces piensan que dinámico significa ser agresivo, ruidoso, o hasta rimbombante. Otras veces parecen creer que significa llamar la atención de una manera menos evidente, pero igual de eficaz. En realidad, nada podría estar mas lejos de la verdad. Una persona dinámica es una persona que de verdad ejerce un impacto en el mundo; que hace algo que cambie las cosas o a la gente para bien. La magnitud del trabajo realizado tal vez no sea muy grande, pero es un hecho que el mundo es mejor y distinto porque esa persona ha vivido y trabajado en el. Esa, es una persona dinámica. La gente dinámica, como San Pablo, Washington, Napoleón, etc., cambió las vidas y los destinos de millones de personas, y todos conocen su labor. Pero también hay muchos hombres y mujeres en todo el mundo cuyas obras ...

LA ÚLTIMA RISA DE MAMÁ

Consumida por mi pérdida, no me dí cuenta de la dureza del banco de la iglesia donde estaba sentada. Yo estaba en el funeral de mi queridísima amiga...mi Mamá. Ella finalmente hizo su transición. La tristeza era tan intensa, que yo dificilmente encontraba respirar a veces. Siempre solidaria, Mamá aplaudió fuertemente cuando yo tenía algun juego en la escuela; me ofreció pañuelos y escuchó la primera desilusión de mi corazón; me consoló en la muerte de mi padre; me dió valor durante mis años de colegio; y oró por mi durante toda mi vida. Aunque no era vieja, su salud comenzó a declinar. Mi hermana acababa de tener a su bebé, y mi hermano recientemente se había casado con su amorcito de la niñez. Eso me dió a mi, la hija de enmedio de 27 años, soltera y sin enredos, la oportunidad de hacerme cargo de ella; y lo consideré un honor hacerlo. ¿Y ahora que, Dios?, me preguntaba sentada en la iglesia. Mi vida se tendía ante mí como un abismo vacío. Mi hermano sentado estoicamente mirando todo ...